amor... soberbia... yo qué sé...
Soy una caprichosa, una malcriada, una coqueta de solemnidad, una vanidosa. Acostumbrada a que mis deseos se cumplan paso por alto que no son más que eso, deseos, y aunque parezcan cumplirse sólo se transforman en otros nuevos. Segura de lo que soy, y de lo que tengo olvido a menudo de lo que carezco, una imbécil que juega a princesa y va zanjando errores diciendo: lo siento. Ayer volví a cagarla, lo sé, desperté con... ni me acuerdo, mientras, tu me buscabas y yo te seguía inconsciente sin querer creerlo. No somos nada, ni amigos, ni novios (por supuesto) pero, sin embargo... Bueno, ya está, la suerte está echada y el daño está hecho, sólo puedo admitirlo y decir que lo siento. No es suficente, verdad?. Me alegro, me alegro tanto... que es imposible que puedas saberlo. Me alegra estar, al fin, tan extraña e infinitamente triste,. me doy pena a mí misma por haberte hecho daño pero soy feliz por habérmelo hecho. Voy a llamarte, no me defraudes... quiero escuchar tu desprecio.
Espera, mejor aún... cuélgame el teléfono.

ninguno dijo
Yo, que te pensaba por los iuesei y sin embargo veo que andabas envuelta en, digamos, cosas que pasan...
Así que mientras mi togada favorita siga por estos lares seguiré yo viviendo sus andanzas.
Pero como sigas así...se lo "chivo" a tu madre!!!
Bueno, anita, que me gusta lo que reflejas de tu cabeza en estas líneas. Y que tus deseos se cumplan de forma permanente, tus caprichos. Que nada te pare, que todo siga.
Un beso.
26 Junio 2006 | 12:31 PM